En el mes de Agosto del año 2008, la Oficina del IICA en Chile junto con el Gobierno Regional de la Región Metropolitana, llevaron a cabo el I Congreso Chileno de Desarrollo Rural. Participaron también en el evento, en calidad de patrocinador, el Ministerio de Agricultura, la Universidad de Playa Ancha, la Universidad Austral de Chile y la Universidad de Chile.
En este evento se buscó generar un espacio altamente inclusivo, representativo y transversal que potenciara la reflexión sobre cómo se concibe en la actualidad el desarrollo rural chileno e identificar su actual aporte y potencialidades al proceso de desarrollo nacional. Esto se logró, en una alta medida, porque el aporte económico del Gobierno Regional de la Región Metropolitana permitió que no se cobrara cuota de inscripción a los participantes, lo que facilitó y permitió la gran convocatoria y representatividad del evento, lográndose una asistencia superior a las 450 personas de todo Chile y el extranjero.
Además de lo anteriormente expuesto, el evento tuvo un destacado componente de pertinencia territorial en cada uno de los temas abordados. Lo anterior se logró porque las diferentes líneas temáticas eran desarrolladas por dos expositores, uno que entregaba una mirada más general y otro que buscaba “aterrizar” el tema en la realidad de la Región Metropolitana. Esta modalidad de trabajo se espera mantener en el II Congreso, ya que se entiende que es un importante espacio para tratar los problemas del territorio regional, lo que puede servir de insumo para validar diferentes acciones que se deseen desarrollar posteriormente en la Región de Los Ríos.
Realza la importancia de la realización de este evento el actual escenario de crisis, donde tenemos que, entre otras, la crisis financiera y la crisis ambiental son amenazas y, a la vez, oportunidades para el medio rural; sobre todo si se considera ello ante la urgencia de resguardar la seguridad alimentaria. Por ello, se hace necesario plantearse el desarrollo rural a la luz de tales acontecimientos, entendiendo que eso se constituye en una opción tanto para revalorizar “lo rural”, como para también considerar las medidas de mitigación y rectificación de los actuales estados no deseados.